cosas de la vida, peladas de cable... se aceptan sugerencias



 viernes, noviembre 28, 2008 (9:21 p. m.)
... y todo esto en una semana

- Fui al cumpleaños de un amigo al que, recién me doy cuenta, quiero mucho más que a varias personas que conozco desde hace años.
- Aprendí a escuchar latidos fetales (y control obstétrico en general).
- Ví un parto por primera vez.
- Ví una autopsia por primera vez.
- Me dí cuenta de que realmente me gustaría ser madre.
- Tuve el placer de reír (y pensar) en vivo con Coco Legrand.
- Daniela García recibió mi prueba con su prótesis en forma de gancho.
- Pude dormir sin fármacos. Pésimamente, pero pude.
- Olvidé a mi ex definitivamente! =) (en serio).
- Casi me reprueban por inasistencia, me salvaron las notas (no podría perder otro año).
- Lloré en público (y mi amigo estuvo ahí, conmigo).
- Confié a mis hermanos un problema.
- Recibí una llamada de una persona muy especial para mí (a una hora también muy especial), de una ciudad a la que amo y espero volver a vivir algún día.
- Me comí una barra de chocolate de una sola vez y sin culpa.
- Me hice adicta al gatorade.
- Pasaron 48 horas en las que sólo me comí un super 8 (en realidad, un tercio de).
- Me dí cuenta de que bajé una talla de pantalón.
- Aprendí que los hombres también pueden ser cursis ("cierra los ojos").

Esta lista de aparentes estupideces, no se imaginan lo que me hizo madurar. A veces no es necesario vivirlo todo para aprender, basta con que estemos atentos a los detalles de la vida... son ellos los que le ponen la sal.

por dani ceroaporte


 domingo, noviembre 02, 2008 (1:58 a. m.)
Mi Principito

Ya ni me acuerdo que edad tenía la primera vez que lo leí. Pero sí me acuerdo perfectamente de la vez que lo leí y me marcó. Iba en 2º medio. Supongo que a los 15 años todos somos más impresionables. Más impresionables, idealistas e ingenuos.
Recientemente en mi vida (des)apareció una persona muy significativa; un verdadero Principito* (si lo conocieran, se darían cuenta de que no miento). Y por fin pude vivir todas esas cosas que sonaban tan lindas... pero que al vivirlas, el "lindo" o "hermoso" se quedan cortos.

Por primera vez sentí que tenía derecho a ser una frágil rosa. Y lo
fui. Y mi Principito estuvo ahí conmigo, protegiéndome del viento. Me regalaba su tiempo y escuchaba pacientemente mis historias... mis excusas para no asumir mi fragilidad. Me regalaba su tiempo y eso me hacía sentir especial. Tal vez no era la mujer más linda o más inteligente o más simpática, etc., pero era suya y eso me hacía se(nti)r especial.
Por primera vez dejé que alguien llenara mi espacio, que invadiera mi territorio, que llegara a domesticarme. Sabiendo que cuando uno crea lazos, sufre (o "se arriesga a llorar
un poco").

Pero
los hombres no son principitos... los hombres olvidan las verdades. Emprenden el viaje y, a diferencia del prinicipito, olvidan que su rosa es especial... o no se han dado cuenta... o cuando se dan cuenta, ya están lejos y su rosa se ha marchitado o ya ha encontrado otro "príncipe" que la riegue y la guarde del viento con un biombo... y deja de ser "su" rosa.
Es inspirador crear lazos, "domesticar"... pero los hombres se olvidan de que
uno es responsable para siempre de lo que ha domesticado. Y emprenden el viaje. Los ritos desaparecen y el lazo se desvanece. Y el zorro vuelve a ser un animal salvaje.

El Principito extraña a su rosa, la quiere y se da cuenta que es el tiempo invertido en ella lo que la hace especial... y vuelve junto a su rosa y ¡que suerte tiene ella de que el principito volverá a su lado!.
Yo soy como el zorro que recuerda con ansias y la rosa que espera pacientemente, pero
mi Principito es un hombre... y los hombres se marchan y olvidan.
¡Qué triste es cuando no se quiere dejar de ser una rosa!.

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*sólo que es la versión "en negativo", porque es morocho jajajajaja =P.


por dani ceroaporte